lunes, 27 de diciembre de 2010

Dime a quién miras y te diré quién eres

Por mucho tiempo fui una persona realmente muy introspectiva. Analizaba cada una de mis acciones y buscaba deducir o descubrir las motivaciones de toda decisión que tomara. Gracias a eso, creo que logré ser alguien bastante objetivo conmigo mismo y con mi mundo exterior, pero eso no ayudó mucho.

Consideraba que el autoconocimiento era una parte vital para vivir con honestidad, con verdad. Reconocer mis defectos y mis virtudes. Saber en qué era bueno y en qué no. Saber si era mejor que alguien en algo, o si no. Era alguien muy cuestionador, excepto en las cosas de Dios. Había entendido que todo lo concerniente a Dios tenía que ver con la fe y no con la comprensión lógico-deductiva ni con el conocimiento intelectual. Si bien, no cuestionaba a Dios, y sólo trataba de conocerlo mas, sí me cuestionaba mucho a mi mismo.

En momentos difíciles de mi vida llegué a cuestionar si yo le agradaba a Dios, me cuestioné si realmente amaba a Dios y hasta si era hijo de Dios. Dios es bueno y se encargó de resolver cada una de estas dudas, pero mi actitud auto cuestionadora seguía siendo la misma.
A esto le sumo el que muchas personas cuestionaban mis actitudes, palabras y acciones. Algunas de esas personas no me importaban, pero si alguien que sí me importaba cuestionaba la honestidad de algo que yo había dicho o hecho, me solía (o me suele aun) doler bastante.

No sé cuando, pero algún día me enseñaron que debía "examinar mi corazón"; versículos como "engañoso es el corazón del hombre" rondaban mi cabeza, y llegaba al punto de no saber si lo que hacía, lo hacía por amor a Dios o si había algún posible sentimiento o deseo subconsciente oculto por ahí. Hacía ayunos para recordar mis errores y pecados del pasado, buscando el origen de los pecados con los que luchaba...en fin...sólo me faltaba tomar ayahuasca o que Sigmund Freud me hiciera un psicoanálisis para "descubrir esas cosas ocultas"

Se que varios de los que leen esto, se sentirán identificados conmigo. A mas de uno nos han juzgado y nos han hecho dudar de nuestra fe. Incluso cuando algunas personas usando versículos como "todo me es lícito pero no todo me conviene" te juzgan. Sinceramente preferiría que me digan de frente que piensan que lo que hago está mal, antes de usar un versículo con una indirecta tan obvia. Pero bueno, es cosa de ellos. El problema es cuando nosotros mismos dudamos de quienes somos.

Un día, gracias a Dios, aprendí que no tenía por qué mirarme ni auto examinarme en base a términos humanos, por que no iba a encontrar muchas cosas buenas que poder ver en mi. Creo que Dios no nos ha llamado a fijar la vista en nosotros sino en Cristo.

Hebreos 12:2 en la versión NVI dice " Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe" y la versión RV60 dice "puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe".
Dios nos está diciendo que nuestra mirada no debe estar puesta en nuestra condición, nuestras circunstancias, en lo malo o bueno que nosotros podamos ser o tener, sino en su Hijo. Dice que su Hijo es el autor y además el consumador de nuestra fe. Es El quien comenzó a escribir el libro de nuestra vida y es El quien termina nuestra historia. Nuestra parte es fijar los ojos en El. Esto significa conocerlo. Ser más conscientes de El que de nosotros mismos. Ser más conscientes de su obra que de la nuestra, por que estamos EN EL. El hizo la obra que nosotros nunca pudimos, y por creer en El se nos contó nuestra fe como justicia.

Jesucristo rompió el velo que nos separaba de Dios. 2 de Corintios 3:17 dice "Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad"
De qué libertad habla la Biblia aquí? Si seguimos el contexto del libro veremos que no está hablando de libertad para cantar, danzar o bailar como algunos dicen, ya que esa libertad la tiene también el mundo y personalmente creo que los mundanos suelen bailar bastante mejor.
Jesucristo logró nuestra libertad para estar constantemente en la presencia del Padre (Heb 4:16) . Por qué es tan importante tener este "acceso"?: Porque la comunión libre con Dios, nos convierte en personas más parecidas a El.

La Biblia dice que su Espíritu vive en nosotros para siempre, pero entonces por qué se habla de "entrar en su presencia"? Por qué a veces sentimos que Dios "no está"? La biblia dice que SI está, así lo "sintamos" o no. Es muchas veces nuestra autoconciencia la que nos dice que Dios no está, que no somos dignos por que ayer pecamos, o por que aun no hemos logrado la santidad que Dios desea. Puede que eso último sea cierto...pero lo repito, Dios no nos mandó a autoexaminarnos en base a nuestros criterios. Deja de mirar a tu problema y mira a Dios.

Jesús fue traspasado para que el velo de separación sea roto. Para que adores a Dios, espíritu con espíritu, unidos. Tu te conviertes en aquello a lo que adoras. Sé consciente de El. Sé consciente de su obra que logró el perdón de TODOS los pecados de la humanidad. Eres imperfecto sí, procura no seguir siéndolo, sí! Pero deja de mirarte un poco, y mira a ese Cristo que murió por tí para vivir hoy en ti. Que tu mente sea más consciente del tamaño de la gracia y el don de Dios para con nosotros, que es mucho mayor que todos los pecados de la humanidad juntos. Es la voluntad de Dios que creas en su Hijo y en su obra.
Pablo oraba: "Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos" (Efe 1: 15-18 RV60)

No habla aquí de un conocimiento mental, sino de la revelación que es posible por ese velo roto. Tu puedes "mirar" a Dios, puedes oírlo, puedes hablar con El con la certeza de que El te escucha. Sabes cuánto anhelaron eso los antiguos? Sabes cuánto habría dado el rey David por llamar a Dios, "Padre"?

La única forma de conocer quién realmente eres es conociendo a Dios, porque tu estás en El. Mientras más lo conozcas a El, mejor te conocerás tu mismo. Su palabra nos lava, su Espíritu nos santifica y su amor nos transforma. Si tienes un problema, sólo en El podrás encontrar la solución a ese problema. Deja de buscar en ti, allí no está la solución. No malgastes tu tiempo en autoanalizarte, usa ese tiempo en conocerlo mas. La vida es corta, usémosla bien. Cuando tengas un problema, a quién mirarás ahora?

"Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu" (2 Cor 3:18- NVI)

jueves, 25 de noviembre de 2010

La parabola del padre que jamás cambió

Cuando recibí a Jesucristo como mi señor me contaron la historia del hijo pródigo, y me decían que había "fiesta en los cielos" por que yo me había arrepentido.
A pesar de las buenas intenciones de quienes me dijeron esto, hoy comprendo que esta parábola no habla de los nuevos creyentes, sino de los que ya son hijos. Y siempre el centro de la atención ha estado sobre el desagradecido hijo pródigo. Bueno...veamos cuál de los 2 hijos es realmente el más desagradecido.

Algunas personas sienten muchas veces (algunos, casi todo el tiempo) que le están fallando a Dios. Que no son "dignos de llamarse sus hijos". Y claro. Claro que le fallan, le "fallamos"a Dios.
Después de un tiempo de "trato"con el Señor, deciden rendirse a El. La vida sin El, es ciertamente dura pues. Entonces - como diría el chavo- vuelven como el perro arrepentido. Y ojo, no hablo necesariamente de personas que hayan dejado de congregarse, sino de hijos de Dios que lo siguen haciendo, siguen cumpliendo con sus deberes o servicios en su iglesia local, pero sólo hacen eso: cumplir; mientras que en su corazón se sienten indignos y esperan el fin de semana para arrepentirse por enésima vez, llorar y prometer que nunca mas volverán a pecar, o que al menos lo intentarán con más fuerzas que antes.
Al igual que el hijo pródigo, se rebajan de su condición y piden ser "tratado como un jornalero" o como un siervo, que es lo mismo. Se sienten mejor denominándose siervos que hijos. Esto apacigua su conciencia de culpa, sienten que este "sacrificio" Dios lo honrará y al cabo de un tiempo tratan de reparar el daño (daño que se hicieron a ellos mismos en realidad) y se comprometen más con su ministerio, oran mas, ayunan, y hacen todo lo que les venga en mente y que les haga sentir que pueden volver a ser "dignos".

Vayamos a la Biblia un momento:

Luc 15:20 Así que emprendió el viaje y se fue a su padre. "Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se compadeció de él; salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó. Luc 15:21 El joven le dijo: 'Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo. Luc 15:22 Pero el padre ordenó a sus siervos: ¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Luc 15:23 Traigan el ternero más gordo y mátenlo para celebrar un banquete. Luc 15:24 Porque este hijo mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.' Así que empezaron a hacer fiesta.

Si nos fijamos en la actitud del padre, vemos que él jamás le tomó la palabra al hijo sobre convertirlo en un jornalero. Salió a su encuentro corriendo (cosa que podría ser una humillación según la cultura judía) y lo trató como siempre. Como a su hijo. Le puso un anillo y mató a un ternero en señal de pertenencia y mostrándole que sus bienes siempre estarán a disposición de su hijo.

Al enterarse de lo sucedido el hijo mayor reacciona con celos y le reclama a su padre:

Luc 15:28 Indignado, el hermano mayor se negó a entrar. Así que su padre salió a suplicarle que lo hiciera. Luc 15:29 Pero él le contestó: '¡Fíjate cuántos años te he servido sin desobedecer jamás tus órdenes, y ni un cabrito me has dado para celebrar una fiesta con mis amigos! Luc 15:30 ¡Pero ahora llega ese hijo tuyo, que ha despilfarrado tu fortuna con prostitutas, y tú mandas matar en su honor el ternero más gordo!'




Aquí podemos ver a 2 tipos de creyente:

- El creyente tipo hijo pródigo: es inmaduro e impaciente. No le interesan los negocios de su padre y sólo busca su propia bendición. Es egoísta y torpe para administrar sus bienes. Es emocional, dependiente de las circunstancias y regresa humillado donde su padre cuando le va mal.
- El creyente tipo hijo mayor: es aparentemente fiel a los negocios de su padre pero no conoce el corazón de su padre. Siente que merece lo que tiene por sus obras, por todo lo que le ha "servido". Es egoísta también y no tiene el amor que su padre sí. No sabe disfrutar las bendiciones de su padre. Está tan involucrado en la "obra", que ha perdido el propósito de su vida.


Si podemos encontrar una similitud en ambos hijos es que ninguno conocía realmente a su padre. No se dieron cuenta que todo lo que su padre tiene les pertenece gratuitamente. Que está bien que lo trabajen y lo prosperen, sí, pero es una herencia que les fue dada gratis, por ser hijos. Creen que por sus errores o por sus aciertos serán mas o menos acreedores a la herencia. No tienen la mente de su padre que los ve a ambos como parte de sí mismo, que les da literalmente TODO, pero ellos o no lo administran bien o no lo disfrutan. Son como bebés.

Esta parabola que un día contó Jesús, honra al Padre que tu y yo tenemos. Nosotros podremos cambiar, podremos fallarle o podremos ser mejores un día, pero no es nuestra vida la garantía de nuestra herencia. La garantía de nuestra herencia es el que somos hijos para siempre por haber creído en Jesús. Es por la obra de él.
Vive como un hijo maduro, no vivas como un jornalero ni como un criador de cerdos, por que muchos viven así siendo hijos. Conoce a tu padre para que disfrutes la vida que el te da y para que seas la imágen y semejanza perfecta de el en Cristo Jesús.


Y recuerda: tu Padre nunca cambia.


Esa es tu garantía.





Gál 4:1 Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo;
Gál 4:2 sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.
Gál 4:3 Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.
Gál 4:4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,
Gál 4:5 para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
Gál 4:6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre!
Gál 4:7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.


*Quiero agradecer al pastor y maestro Ricardo Riquelme por ser el canal de bendición que Dios usó para motivarme mediante sus enseñanzas a escribir esta, mi primera entrada del blog.