jueves, 25 de noviembre de 2010

La parabola del padre que jamás cambió

Cuando recibí a Jesucristo como mi señor me contaron la historia del hijo pródigo, y me decían que había "fiesta en los cielos" por que yo me había arrepentido.
A pesar de las buenas intenciones de quienes me dijeron esto, hoy comprendo que esta parábola no habla de los nuevos creyentes, sino de los que ya son hijos. Y siempre el centro de la atención ha estado sobre el desagradecido hijo pródigo. Bueno...veamos cuál de los 2 hijos es realmente el más desagradecido.

Algunas personas sienten muchas veces (algunos, casi todo el tiempo) que le están fallando a Dios. Que no son "dignos de llamarse sus hijos". Y claro. Claro que le fallan, le "fallamos"a Dios.
Después de un tiempo de "trato"con el Señor, deciden rendirse a El. La vida sin El, es ciertamente dura pues. Entonces - como diría el chavo- vuelven como el perro arrepentido. Y ojo, no hablo necesariamente de personas que hayan dejado de congregarse, sino de hijos de Dios que lo siguen haciendo, siguen cumpliendo con sus deberes o servicios en su iglesia local, pero sólo hacen eso: cumplir; mientras que en su corazón se sienten indignos y esperan el fin de semana para arrepentirse por enésima vez, llorar y prometer que nunca mas volverán a pecar, o que al menos lo intentarán con más fuerzas que antes.
Al igual que el hijo pródigo, se rebajan de su condición y piden ser "tratado como un jornalero" o como un siervo, que es lo mismo. Se sienten mejor denominándose siervos que hijos. Esto apacigua su conciencia de culpa, sienten que este "sacrificio" Dios lo honrará y al cabo de un tiempo tratan de reparar el daño (daño que se hicieron a ellos mismos en realidad) y se comprometen más con su ministerio, oran mas, ayunan, y hacen todo lo que les venga en mente y que les haga sentir que pueden volver a ser "dignos".

Vayamos a la Biblia un momento:

Luc 15:20 Así que emprendió el viaje y se fue a su padre. "Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se compadeció de él; salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó. Luc 15:21 El joven le dijo: 'Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo. Luc 15:22 Pero el padre ordenó a sus siervos: ¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Luc 15:23 Traigan el ternero más gordo y mátenlo para celebrar un banquete. Luc 15:24 Porque este hijo mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.' Así que empezaron a hacer fiesta.

Si nos fijamos en la actitud del padre, vemos que él jamás le tomó la palabra al hijo sobre convertirlo en un jornalero. Salió a su encuentro corriendo (cosa que podría ser una humillación según la cultura judía) y lo trató como siempre. Como a su hijo. Le puso un anillo y mató a un ternero en señal de pertenencia y mostrándole que sus bienes siempre estarán a disposición de su hijo.

Al enterarse de lo sucedido el hijo mayor reacciona con celos y le reclama a su padre:

Luc 15:28 Indignado, el hermano mayor se negó a entrar. Así que su padre salió a suplicarle que lo hiciera. Luc 15:29 Pero él le contestó: '¡Fíjate cuántos años te he servido sin desobedecer jamás tus órdenes, y ni un cabrito me has dado para celebrar una fiesta con mis amigos! Luc 15:30 ¡Pero ahora llega ese hijo tuyo, que ha despilfarrado tu fortuna con prostitutas, y tú mandas matar en su honor el ternero más gordo!'




Aquí podemos ver a 2 tipos de creyente:

- El creyente tipo hijo pródigo: es inmaduro e impaciente. No le interesan los negocios de su padre y sólo busca su propia bendición. Es egoísta y torpe para administrar sus bienes. Es emocional, dependiente de las circunstancias y regresa humillado donde su padre cuando le va mal.
- El creyente tipo hijo mayor: es aparentemente fiel a los negocios de su padre pero no conoce el corazón de su padre. Siente que merece lo que tiene por sus obras, por todo lo que le ha "servido". Es egoísta también y no tiene el amor que su padre sí. No sabe disfrutar las bendiciones de su padre. Está tan involucrado en la "obra", que ha perdido el propósito de su vida.


Si podemos encontrar una similitud en ambos hijos es que ninguno conocía realmente a su padre. No se dieron cuenta que todo lo que su padre tiene les pertenece gratuitamente. Que está bien que lo trabajen y lo prosperen, sí, pero es una herencia que les fue dada gratis, por ser hijos. Creen que por sus errores o por sus aciertos serán mas o menos acreedores a la herencia. No tienen la mente de su padre que los ve a ambos como parte de sí mismo, que les da literalmente TODO, pero ellos o no lo administran bien o no lo disfrutan. Son como bebés.

Esta parabola que un día contó Jesús, honra al Padre que tu y yo tenemos. Nosotros podremos cambiar, podremos fallarle o podremos ser mejores un día, pero no es nuestra vida la garantía de nuestra herencia. La garantía de nuestra herencia es el que somos hijos para siempre por haber creído en Jesús. Es por la obra de él.
Vive como un hijo maduro, no vivas como un jornalero ni como un criador de cerdos, por que muchos viven así siendo hijos. Conoce a tu padre para que disfrutes la vida que el te da y para que seas la imágen y semejanza perfecta de el en Cristo Jesús.


Y recuerda: tu Padre nunca cambia.


Esa es tu garantía.





Gál 4:1 Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo;
Gál 4:2 sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.
Gál 4:3 Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.
Gál 4:4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,
Gál 4:5 para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
Gál 4:6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !!Abba, Padre!
Gál 4:7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.


*Quiero agradecer al pastor y maestro Ricardo Riquelme por ser el canal de bendición que Dios usó para motivarme mediante sus enseñanzas a escribir esta, mi primera entrada del blog.